El pasado 23 de abril se llevó a cabo en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México el Foro de Inclusión Financiera de las Empresas Sociales Rurales como Estrategia de Desarrollo Rural Sustentable. El evento fue organizado por el Centro Internacional de Investigación de Economía Social y Solidaria (CIIESS) y el Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (CENTRUS), como parte del módulo de financiamiento de la Maestría en Creación y Desarrollo de Empresas Sociales y Solidarias (MaCDESS) y del proyecto de investigación sobre el mismo tema. Fue un espacio de diálogo y reflexión sobre las condiciones necesarias para avanzar en la inclusión financiera de las Empresas Sociales Rurales (ESR).
La jornada inició con la conferencia magistral del Ing. Javier Delgado Mendoza, quien destacó que el financiamiento debe concebirse como un componente articulador del desarrollo productivo, organizativo y comunitario en el medio rural. Dio un recorrido histórico por la banca de desarrollo rural en el país, así como por los aprendizajes que este camino ha dejado al Gobierno de México y todos quienes se dedican a las finanzas rurales.
Posteriormente, se desarrolló el panel “Inclusión desde la demanda de servicios financieros”, en el que tres mujeres líderes de empresas sociales rurales compartieron experiencias, retos y aprendizajes en su búsqueda por acceder a mecanismos que permitan consolidar o crecer sus empresas. Margarita Muciño, de la organización Numa Gamaa Ski Yu Me’Phaa de Guerrero, expuso la experiencia de articulación de productores de jamaica, frijol y miel, entre otros. Señaló que donaciones y apoyos les han permitido consolidar la organización y mejorar las condiciones de vida de los productores indígenas. Sin embargo, reconoció que organizaciones como Numa Gamma enfrentan muchas barreras para acceder a financiamiento formal.
Por su parte, Laura Jiménez, de UZACHI (Unión de Comunidades Productoras Forestales Zapotecos-Chinantecos de la Sierra Juárez, Oaxaca), compartió su experiencia como directora de esta organización que ha consolidado toda la cadena productiva forestal certificada por el FSC, señalando que uno de los principales desafíos ha sido encontrar productos financieros adaptados a la lógica de organización comunitaria y a las realidades de las ESR. En la misma línea, Cristina Méndez, de Yomol A’tel compartió la experiencia de la cooperativa Chabtic y destacó que la transición del subsidio hacia la generación de ingresos propios sólo fue posible gracias al acompañamiento técnico local. Como uno de los principales aprendizajes del proceso, subrayó que “el financiamiento no llega solo, se construyen las condiciones”. Finalmente, habló sobre las brechas de género que atraviesan la inclusión financiera, entre ellas el rezago educativo, el menor acceso de las mujeres a la propiedad de la tierra y las barreras para participar en la toma de decisiones.
A continuación, se desarrolló un panel con representantes de instituciones que ofrecen servicios financieros en contextos rurales. Yatziri Zepeda, consultora independiente de Banco Mundial, habló sobre la importancia de financiar pequeñas iniciativas que aún no son sujetos de crédito para que puedan serlo, creando ecosistemas propicios para el desarrollo de iniciativas nacientes, especialmente de aquellas que apuestan por procesos con alto valor social y ambiental tales como la agroforestería y el manejo forestal comunitario. Después tomó la palabra Karla Breceda, fundadora de El Buen Socio, quien comenzó alertando sobre la poca penetración de servicios crediticios en el país- apenas 18%. En este contexto, el sector rural es un sector particularmente riesgoso y costoso para la banca privada, por lo que consideró necesario bajar los costos para los bancos, y destacó el papel de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) en este proceso. Finalmente, Efraín Hernández, representando a FIRA, compartió las acciones que actualmente realiza la institución para promover la inclusión financiera en el sector rural, entre ellas los centros de desarrollo tecnológico, que permiten complementar el financiamiento con asesoría técnica, y la inclusión de Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (SOCAPs) como intermediarias. Al respecto enfatizó la necesidad de encontrar los canales correctos para llegar a la población deseada, que, en el caso del sector agropecuario, muchas veces no es la banca privada tradicional.
A las sesiones en plenaria siguieron tres mesas de trabajo a las que los participantes fueron asignadas de manera aleatoria y en dónde se discutieron con mayor profundidad los retos y oportunidades para la inclusión financiera de empresas sociales rurales.
El foro finalizó con las palabras de la Doctora Graciela Teruel, directora de la División de Estudios Sociales.